Procedimientos

Tres recubrimientos, diferentes tratamientos

Cromo duro, cromo gris y níquel químico: tres soluciones para mejorar el rendimiento, la durabilidad y la protección de los componentes metálicos.

Cromado duro

Recubrimiento electrolítico de cromo para mejorar la resistencia al desgaste y recuperar o proteger componentes sometidos a fricción.

Ideal cuando se requiere:

  • Alta dureza
  • Resistencia al desgaste
  • Bajo coeficiente de rozamiento
  • Protección frente a la corrosión
  • Recuperación dimensional de piezas
Cromo gris

Cromo gris

Recubrimiento antiadherente desarrollado por Electro Durocrom para facilitar el desmoldeo y reducir el desgaste de moldes y útiles.

Destaca por:

  • Excelente comportamiento antiadherente
  • Resistencia al desgaste
  • Protección anticorrosiva
  • Posibilidad de cromado selectivo
  • Eliminación sin dañar el sustrato
Níquel químico

Níquel químico

Recubrimiento uniforme de níquel para proteger piezas de geometría compleja frente a la corrosión y el desgaste.

Especialmente indicado por:

  • Protección anticorrosiva
  • Espesor uniforme
  • Alta dureza
  • Bajo coeficiente de rozamiento
  • Buena lubricación y soldabilidad

Análisis previo

Cómo elegir el tratamiento superficial adecuado

La elección de los recubrimientos y el acabado superficial debe partir de un análisis previo de la pieza que pretendemos mejorar.

Elección del recubrimiento

Qué aspecto final presenta la pieza, grado de satisfacción visual.

Uniformidad, Dureza, Protección anticorrosión, Coeficiente de rozamiento, Ausencia de toxicidad, Adherencia con el substrato, Resistencia al desgaste, Espesor mínimo y máximo, Conductibilidad térmica, Conductibilidad eléctrica, Lubrificación, Resistencia química a determinados agentes, Magnetismo, Facilidad en eliminar el recubrimiento sin alteración del substrato.

Repercusión del recubrimiento en el precio final del producto.
Las condiciones de trabajo de la pieza a recubrir.

Elección del acabado

Naturaleza, composición, estructura, proceso de fabricación, calidad física y tratamiento térmico.
Función de la pieza, esfuerzo, materiales con los cuales está en contacto, temperatura de trabajo y ambiente a que estará sometida.
Durabilidad, características, mercado a donde se orienta, exigencias y coste previo.

En la elección del acabado superficial, del espesor y de su aspecto final, el papel del técnico galvánico es determinante. El conocimiento que éste tiene de sus propios procesos de fabricación -y por tanto de sus propiedades y limitaciones-, será la mejor garantía para conseguir el fin propuesto.

El éxito del tratamiento comienza antes del recubrimiento. La comunicación entre el cliente y nuestro equipo técnico es esencial para definir la solución más adecuada, especialmente en proyectos de desarrollo y piezas prototipo.

Trabajos de calidad

Requisitos para un acabado superficial de calidad

Toda pieza debe cumplir una serie de requisitos básicos durante el proceso de acabado superficial.

02

Libre circulación de líquidos

Durante las operaciones de desengrase, activado, neutralizado, enjuague, barnizado y recubrimiento, es imprescindible evitar bolsas de aire, acumulaciones de gas o retenciones de líquidos que puedan contaminar las fases posteriores y comprometer la calidad final.

Las uniones por soldadura discontinua y determinadas cavidades interiores requieren especial atención para evitar problemas de corrosión, goteos o contaminación de los procesos.

01

Sujeción

La pieza debe estar firmemente sujeta y disponer de una sección suficiente para garantizar un correcto contacto eléctrico. El sistema de sujeción debe permitir un montaje rápido y seguro.

La forma, el tamaño y la existencia de ensamblajes condicionan el diseño del utillaje. Definir correctamente las zonas principales y secundarias facilita el cumplimiento de las especificaciones del tratamiento.

03

Uniformidad

La geometría de la pieza condiciona el comportamiento del tratamiento superficial. El diseño debe favorecer un recubrimiento homogéneo y evitar elementos que dificulten el proceso.

Los estudios realizados sobre acabados superficiales coinciden en recomendar evitar aristas vivas, ángulos iguales o inferiores a 90° y agujeros ciegos, favoreciendo así un resultado uniforme y de mayor calidad.

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